Mostrando entradas con la etiqueta Arroz y tartana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arroz y tartana. Mostrar todas las entradas

19 marzo 2015

Calabacines redondos a la hierbabuena


Ingredientes
4 calabacines redondos
Tomate natural
Zumo de tomate
Concentrado de tomate
1 vaso de arroz
1 cebolla mediana
Aceite de oliva
Sal
Pimienta rosa
Un manojo de hierbabuena

Preparación

Vaciamos los calabacines tal y como se ve en la foto. Escaldamos durante cinco minutos en agua hirviendo esa parte externa del calabacín junto con sus tapas. Mientras se hace esto, vamos preparando el arroz en blanco.



Picamos por separado la cebolla, el tomate y el interior de los calabacines. Con un poco de aceite de oliva sofreímos la cebolla; una vez dorada, añadimos el calabacín y el tomate, y reducimos la mezcla a fuego vivo durante diez minutos para eliminar la mayor cantidad de agua posible (¡sin secar la verdura!). Apagamos el fuego. Encendemos el horno a 180 grados para que vaya cogiendo temperatura.


Una vez hecho el arroz, lo añadimos en la sartén junto con la hierbabuena bien picadita, una cucharadita de concentrado de tomate y salpimentamos al gusto. No es mala idea ser un poquito generosos con la pimienta rosa teniendo en cuenta la naturaleza del relleno. La mezcla resultante será jugosa pero nunca acuosa. Si hay algo de líquido sobrante, evítese usarlo como relleno.


En la fuente que meteremos en el horno colocamos el zumo de tomate y un poquito de agua. Rellenamos los calabacines prensando un poquito el arroz y tapamos bien con la propia tapa de calabacín para que no se sequen por dentro en el horno. Horneamos dos horas. Si durante el horneado se seca un poquito el fondo de la fuente se añade un poquito de agua. 

¡A disfrutar!


PD. Ese día teníamos los calabacines acompañando a un rape a la parrilla con un toque de mantequilla.







06 febrero 2010

Arroz basmati a la ricotta

Steve McQueen ha accedido a posar con la ricotta.

Un arroz un poquito diferente como único plato para alegrar una cena.

Ingredientes:
1 taza de arroz basmati
1/2 calabacín
1/2 tomate o 5 tomatitos cherry
1 zanahoria
1 par de pimientos de piquillo en tiras
1/2 cebolla grande
1 taza de caldo de carne
50 g de ricotta
2 huevos
Azafrán
Aceite de oliva
Sal
Preparación:

Picamos concienciudamente la cebolla y fileteamos la zanahoria (muy fina). El calabacín lo ponemos en rodajas cortadas luego en cuartos, de modo que quede entero, pero en bocados pequeños. Cubrimos el fondo de la paellera de aceite de oliva y a fuego muy lento freimos ligeramente las verduras. Apagamos en cuanto la cebolla esté blandita y haya perdido su color blanco. ¡Ojo, no hay que dorarla!

Os vexetais que botaremos no arroz.

Ponemos la taza de arroz basmati sobre la mezcla y encendemos a fuego medio, moviéndolo constantemente. Un minuto después añadimos la taza de caldo vegetal y otras dos iguales de agua. Bajamos ligeramente el fuego, que debe borbotear siempre suavemente.

Una vez que el arroz empieza a coger cuerpo y han pasado unos minutos, añadimos el tomate picado (el objetivo es que permanezca bastante entero) y los pimientos. Ponemos también el azafrán -de verdad, nada de colorantes. Si no teneis, puede valer una puntita de pimentón dulce, que también sabe interesante-. Para la sal es importante probar primero el agua del arroz: depende de la intensidad del caldo de carne que hayamos preparado. Finalmente, desmenuzamos todo lo posible la ricotta y la mezclamos bien con el arroz.

Cuando el arroz está casi hecho, colocamos los huevos encima. Es importante recordar que el fuego tiene que seguir bajito. Una vez se ha consumido el agua, pero sin llegar a sequedad, apagamos el fuego, tapamos bien y dejamos reposar cinco minutos.

¡Listo para degustar!

22 julio 2007

El risotto de Toño


Desde luego no se lo inventó él, pero como fue quien me enseñó cómo se hacía y el que me pasó la receta (tras previa cata en su hogar), pues me parece que bien merecía el título del post.

Bien: éste es el "risotto in bianco", es decir, el risotto puro y duro, pelado, sin más ingredientes añadidos. ¿Qué necesitais? Para cuatro-cinco personas:

a) 500g de arroz arborio. Hay otros tipos de arroz que también se usan para este fin, pero éste está muy rico y es fácil de encontrar en el supermercado. Sin ir más lejos, Nomen comercializa arroz especial para risotto de esta variedad. Es un grano pequeño, ligeramente curvilíneo, y parece tener una perlita en su interior.

b) Litro y medio de caldo. Podeis usar un caldito de pollo de los de toda la vida o un caldo vegetal. A mí me gusta suavecito y prefiero el vegetal (se puede cocer por un ejemplo una cebolla, puerro, pimiento, zanahoria, etc...).

c)125 gramos de mantequilla.

d) 1 cebolla picada menuda.

e) Vino blanco.

f) Sal y pimienta negra recién molida.

g) Queso parmesano rallado.

Os aconsejo que no os pongais a hacer el risotto un día en el que esteis apurados o con prisas. Requiere paciencia y calma, y muchas ganas de revolver con vuestra cucharita de madera. Elegid una olla en la que sepais a ciencia cierta que jamás se pegará y manos a la obra:

En el hornillo vecino dejais el caldo que habreis cocinado previamente bien calentito, al borde del hervor. En la olla donde querais preparar el risotto echareis la mitad de la mantequilla y la cebolla picadita. La haceis a fuego lento, con paciencia, hasta que esté doradita y tierna, sin que en ningún momento se queme lo más mínimo y evitando que la mantequilla se queme o pegue. Paciencia y darle al palito de madera todo el rato...

Dorada la cebolla, echais el arroz y removeis bien fuerte para que se cubra de mantequilla y se caliente por dentro. Este momento se llama "tostatura" (o eso me han dicho) y lo ideal es que dure medio minuto, más o menos. Añadimos un buen chorro de vino y movemos bien el arroz para que se reduzca rápido.

Y ahora nos disponemos a cocinar el arroz durante
quince-veinte minutos: se va añadiendo el caldo cazo a cazo. Cada vez que añadimos un cacito de caldo, movemos un poquito el arroz y esperamos a que se reduzca totalmente. Antes de añadir un nuevo cazo siempre debe haberse consumido por completo el anterior. El arroz apenas puede hervir, por lo que el fuego debe seguir bajito. El arroz debe quedar cremoso y hecho, pero todavía firme.

Agotado el caldo, probamos el arroz y salpimentamos. En ese momento añadimos el resto de la mantequilla. Echamos por encima el parmesano y tapamos la olla. Lo dejamos reposar un par de minutos para que el queso se funda y el arroz quede en su punto. ¡Listo!

Sobre esta base, podeis cocinar una amplísima variedad de risottos y todos están estupendos: el de Génova lleva tomates; lo hay con guisantes, con setas, con espárragos, con carne. Experimentad, que es imprescindible.

¡Bon apetit!

PD: No me he acordado de sacarle foto al risotto que he perpetrado hoy, así que para compensar os dejo uno muy decorativo que seguro que es del gusto de Yhebra, tan amante de todo lo que huele a Japón: risotto al wasabi con huevas de salmón. ¿Bonito, verdad?